La costarricense Rebeca Grynspan se perfila como la principal candidata para suceder a António Guterres como secretaria general de las Naciones Unidas, de acuerdo con la información publicada por Diario Libre. La eventual designación tendría un significado histórico, ya que convertiría a Grynspan en la primera mujer en ocupar la dirección de la organización.
La posible sucesión se plantea en un momento complejo para la ONU, que atraviesa una de las mayores crisis financieras y de relevancia política de su historia. El escenario aumenta la importancia de la experiencia, los vínculos diplomáticos y la capacidad de articulación de quien aspire a dirigir el organismo internacional.
Una trayectoria política e internacional
Grynspan tiene 69 años y nació en Costa Rica. Es hija de refugiados judíos que escaparon del Holocausto, un antecedente biográfico que forma parte de la historia personal de una funcionaria con una extensa carrera en la política y en los organismos internacionales.
Entre 1994 y 1998 ocupó la vicepresidencia de Costa Rica. Posteriormente desarrolló una trayectoria vinculada al sistema multilateral, con responsabilidades que la llevaron a relacionarse con gobiernos y organizaciones de distintas regiones.
Uno de los períodos más destacados de su carrera fue su paso por la Secretaría General Iberoamericana, conocida como Segib. Grynspan dirigió esa institución desde Madrid entre 2014 y 2021, etapa durante la cual mantuvo contacto directo con los gobiernos de América Latina, España, Portugal y Andorra.
Desde la Segib participó activamente en las cumbres iberoamericanas y fortaleció una red de relaciones políticas que, de acuerdo con el reporte, podría ser relevante para su candidatura a la Secretaría General de la ONU. Esa experiencia le permitió trabajar en un espacio que reúne a países latinoamericanos y europeos alrededor de asuntos comunes y de la cooperación internacional.
El peso de su origen costarricense
La procedencia de Grynspan representa otro elemento de su perfil. Costa Rica ha convertido el multilateralismo, el derecho internacional y la solución pacífica de los conflictos en componentes tradicionales de su política exterior.
El resumen de su trayectoria combina esa identidad centroamericana con una experiencia latinoamericana más amplia y un prolongado recorrido dentro del sistema de Naciones Unidas. Para América Latina y el Caribe, su posible ascenso colocaría a una representante de la región en el centro de una de las principales instituciones del orden internacional.
La conexión regional también se relaciona con los años en que estuvo al frente de la Segib. Durante ese período tuvo interlocución con gobiernos de América Latina y con países europeos vinculados histórica y políticamente a la comunidad iberoamericana. Esa red de contactos constituye uno de los activos mencionados en relación con su candidatura.
Su papel actual en Naciones Unidas
Actualmente, Grynspan dirige la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, conocida como Unctad. El material suministrado identifica esa función como su responsabilidad vigente dentro del sistema de la ONU, aunque no aporta detalles adicionales sobre el alcance de su gestión ni sobre las posiciones que ha asumido en el proceso de sucesión.
La información disponible tampoco detalla quiénes son los demás aspirantes, cómo se desarrollará la elección ni cuáles son las fechas previstas para la designación del próximo secretario o secretaria general. Por ello, la candidatura de Grynspan debe describirse como una posibilidad que ha ganado fuerza, no como una decisión tomada.
Su perfil reúne experiencia de gobierno, conocimiento de la diplomacia regional y trayectoria en organismos internacionales. Esos elementos explican por qué aparece posicionada para suceder a Guterres, aunque el resultado dependerá del proceso correspondiente dentro de las Naciones Unidas.
